Comunicado No. 19
NINGÚN ACTOR ARMADO TIENE DERECHO A PROHIBIRNOS MOVER POR NUESTROS TERRITORIOS
Quibdó, 15 de diciembre de 2025
El reciente paro armado decretado por el Ejército de Liberación Nacional (ELN) vuelve a sembrar miedo y constituye una grave violación a los Derechos Humanos de las comunidades en distintos territorios del país como Antioquia, Cauca, Chocó, Norte de Santander y Valle del Cauca en donde se han presentado bloqueos, instalación de artefactos explosivos y hostigamiento con armas de fuego.
En el departamento de Chocó, desde hace dos semanas, integrantes del ELN se enfrentan en la región del Medio San Juan con hombres del Clan del Golfo. El grupo armado ilegal indicó que este paro es en contra de “las amenazas de intervención imperialista en nuestro país” por parte del gobierno de Estados Unidos. Cabe resaltar, que este escenario puede escalar ante el pronunciamiento el pasado miércoles, del presidente Donald Trump quién advirtió al presidente Gustavo Petro que Colombia sería “el siguiente” objetivo en su lucha contra el narcotráfico después de Venezuela.
Desde la Ruta Pacífica de las Mujeres reiteramos que nada justifica el uso de la violencia ni la coacción a las comunidades. Estas formas de control territorial y violencia armada convierten nuestros ríos, carreteras y hogares en escenarios de miedo. Además de limitar la movilidad, el acceso a alimentos y a servicios esenciales, para las mujeres y niñas aumentan los riesgos de violencias basadas en género y la sobrecarga en las labores del cuidado.
Ante estos hechos, nos solidarizamos y caminamos junto a los territorios y las mujeres que están siendo afectadas, y exigimos al Estado y al ELN una salida negociada al conflicto, donde la vida y la dignidad de las personas estén en el centro. Asimismo, frente a las palabras del Ministro de Defensa que reiteró que la Fuerza Pública “Estará en cada lugar, en cada montaña, en cada selva, cada río, en cada calle, para garantizar que este espacio de Navidad y Año Nuevo esté lleno de paz y seguridad”. Insistimos que la militarización de los territorios no ha sido una medida efectiva, al contrario, incrementa el riesgo de las comunidades quienes quedan en medio de la disputa, por ello, las mujeres reiteramos la necesidad de buscar caminos de diálogos en donde la voz de las mujeres y las comunidades sean tenidas en cuenta.
La guerra no puede seguir decidiendo sobre nuestras vidas y las comunidades no pueden seguir viviendo bajo el miedo y la imposición, y no en épocas de juntanza y celebración en donde se espera compartir en tranquilidad.
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