DECLARACIÓN FINAL DE LA MOVILIZACIÓN DE MUJERES EN EL DEPARTAMENTO DEL CAUCA “LAS MUJERES DEFENDEMOS LA VIDA Y PROTEGEMOS EL TERRITORIO”
Las Mujeres del departamento del Cauca, de sus municipios y múltiples procesos organizativos; activamos en este 16 de junio de 2021 la Solidaridad y Sororidad.
“Que se apresure la solidaridad, que se apresure la sororidad entre mujeres, que se apresure la justicia, que se apresure la esperanza.Que se apresure la protección de las lideresas guardianas de los territorios, que se apresuren los cumplimientos de acuerdos pactados con la institucionalidad del Estado para lograr una vida digna de las mujeres, sin violencias y sin militarización”
Actualmente el suroccidente del país y especialmente el departamento del Cauca, ha venido atravesando un importante momento en el que gran parte de las expresiones organizativas han volcado su exigibilidad a la implementación de los Acuerdos de Paz y la consolidación de políticas que permitan transformar el sueño de la paz en una realidad cotidiana.
En el Cauca son inmensos los riesgos vividos por las comunidades étnicas y campesinas, por los líderes y lideresas y las personas defensoras de derechos humanos. Los asesinatos, reclutamientos forzados, el daño territorial derivado de la extensión de las economías de uso ilícito y de las políticas extractivistas, la amenaza a la cultura propia generada por la lógica del narcotráfico, la invisibilización de los procesos organizativos y el incumplimiento sistemático de los compromisos adquiridos por los gobiernos locales y nacionales, reemplazados por la definición de incrementar la militarización en los territorios, ha dejado a gran parte de la población sin la garantía de los derechos básicos, agudizando las desigualdades y la discriminación.
Ante este panorama, las mujeres con el poder de la ancestralidad indígena, afro, campesina y mestiza, desde las ruralidades y los centros urbanos, desde las alternativas de resistencia y soberanía alimentaria; y de la protección generada por las guardias indígenas, campesinas y cimarronas, nos atrevemos a salir a manifestar y poner en alto nuestras voces, y así también hacer visibles las voces de las mujeres que ya no están, las que han perdido sus vidas en la defensa de los procesos organizativos, de la cultura, de los territorios y de la paz
Foto realizada por Edna Mosquera
Hoy 16 de junio del año2021, manifestamos que:
Nos hemos movilizado las mujeres de Caldono, Caloto, Toribio, Mercaderes, Miranda, Inzá, Santander de Quilichao, Villa Rica, Puerto Tejada, Guachené, Buenos Aires, Cajibío, Argelia, Popayán, Bolivar, El Tambo, Páez, Patía, Piendamó, Silvia, Sotará, Sucre y Timbío; del Valle del Cauca y del Eje Cafetero, acompañadas por la participación virtual de mujeres de Nariño, del Sur de Bolívar, de los Santanderes, de Antioquia, de Bogotá, del Putumayo y del Chocó; para rodear la vida y las luchas de las mujeres del Cauca y del Suroccidente de Colombia; de las mujeres multicolores, multiculturas y multi- étnias. Mujeres indígenas, afrodescendientes, campesinas, urbanas, mayoras, jóvenes y diversas. Mujeres de páramos, de montaña, del piedemonte, de los ríos, del mar, de la selva, de la zona plana y de la ciudad.
Declaramos que:
No permitiremos que de nuestras manos y vientres, brote ni un solo alimento para la guerra y las violencias.
No callaremos ante el dolor y el sufrimiento producido por la guerra y la militarización, ni por las violencias que se cometen contra las mujeres de cada rincón de nuestro territorio y del planeta.
No olvidaremos nuestro compromiso político de proteger la naturaleza y el ambiente, nuestra madre tierra. Tampoco olvidaremos los feminicidios, las desapariciones, los enjuiciamientos, las mentiras, los abusos sexuales y violaciones, los destierros, y los desplazamientos forzados.
Seguiremos exigiendo que los recursos públicos deben dirigirse al buen vivir de las mujeres y sus comunidades, y no a la guerra. Sin la garantía de los derechos básicos no habrá paz en el Cauca ni en ningún lugar de Colombia.
Seguiremos levantando nuestra voz y nuestro grito, en contra de las pretensiones de pacificar al país, con la imposición de la “asistencia militar”, que no es otra cosa que la militarización de la vida, los cuerpos de las mujeres y los territorios con proyectos totalitarios de muerte.
Y Exigimos a la institucionalidad del Estado y a los actores armados:
- Que el camino no es armado y militarizado, que el camino es no violento y desde la construcción de un Nuevo Pacto Social.
- Que se garanticen los recursos para concretar la implementación de los Acuerdos de Paz y las 100 medidas con enfoque de género.
- Que es responsabilidad del Estado hacer presencia en los territorios con institucionalidad civil y actuar comprometidamente con la justicia, en los casos de violencia política y en los casos de violencias basadas en género. Que no se nos revictimice y que no tengamos que padecer los abusos de las autoridades responsables.
- Que la justicia y la institucionalidad actúe bajo principios éticos como el respeto, el compromiso y la confidencialidad.
- Que no se use el glifosato sobre los territorios, porque la aspersión lesiona nuestras vidas y los cultivos, con los que sobrevivimos y pervivimos las mujeres y las comunidades.
- Que se nos respeten nuestras luchas por los derechos humanos y se brinden las garantías para su cumplimiento en condiciones de no discriminación y equidad.
- Que como defensoras de derechos humanos, podamos acceder a la información necesaria para concretar nuestras propuestas y luchas, y no ser vulnerables, amenazadas, estar en riesgo y vivir con zozobra y miedo.
- Que las dinámicas clientelistas y corruptas instaladas en nuestros territorios se develen y desactiven.
- Que se diseñen acciones inmediatas para proteger a las y los jóvenes del reclutamiento forzado.
- Que se realicen programas formativos continuos para la Fuerza Pública, en la defensa de la vida y de los derechos humanos de las mujeres y de todas las personas lideresas y defensoras de derechos humanos.
- Que se apoyen las iniciativas organizativas que se tejen en las comunidades para la convivencia, la reconciliación, la prevención y protección.
- Que se provea el apoyo psicosocial a las personas de las comunidades afectadas por la guerra y la militarización, a los y las lideresas; y a los y las defensoras de derechos humanos.




Fotos realizada por Edna Mosquera
Con esta Declaración Final, nos despedimos entre todas. Nos iremos de regreso protegidas por las semillas solidarias y sororas que brotaran desde ahora en esta tierra del Cauca; y de este modo puedan mantenerse en sus territorios, sin miedo, con la fortaleza de este abrazo movilizador. Sus llamados los escucharemos de muchas partes del país y reaccionaremos de inmediato para contribuir en su protección y permanencia en sus territorios.
“Las mujeres un día pedimos a los astrónomos
que subiesen a la cima de sus observatorios
y suplicasen a las estrellas,
pues tan solo ellas podían ver lo que acontecía…
Ellas eran testigas
de las atrocidades a las que ha llegado la especie humana.
Y las estrellas les escucharon
y ellas desde lo alto iluminaron las mentes cerradas de quienes no escuchaban,
ellas hicieron posible que las voces de las mujeres hechas estrellas que iluminan las noches,
llegaran a los oídos de quienes eran sordos, ciegos y mudos y se fueran lejos, muy lejos con su indiferencia y su negligencia”.
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Esta movilización fue posible gracias al activismo y articulación de la Ruta Pacífica de las Mujeres y las diferentes organizaciones territoriales; y al apoyo del Fondo Multidonante de las Naciones Unidas para el Sostenimiento de la Paz, Ayuntamiento de Barcelona, Asociación Paz con Dignidad, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Holanda e ICCO Cooperación.
